Por Iñigo Barreda Cabanillas, Director de Instituto de Fomento Sanitario (IFS). Editor de Actualidad del Derecho Sanitario (IFS).
Esta carta abierta está relacionada con la visita oficial que realizarán SS MM los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, a Ceuta y Melilla los próximos 13 y 14 de octubre de 2026.
En nuestra opinión, la situación actual que afecta directamente a España y a Marruecos sólo puede evolucionar de las siguientes dos formas. Una, su continuación, producida en gran medida por la imprudencia e ineptitud de las autoridades españolas competentes que han permitido una entrada descontrolada en Ceuta de miles de invasores acogidos en grandes tiendas de campaña con servicios higiénicos básicos o sin servicios, según qué zonas, en pabellones; mientras que otros están en chabolas, en cuevas, en pisos y en refugios diversos.
Como el Gobierno central español no ha contemplado una ley de excepción para expulsarlos y se remite a la Ley de Extranjería para rechazar su admisión en la Unión Europea o acogerlos, y no agiliza los trámites, los migrantes pueden permanecer en Ceuta muchos meses o años prácticamente sin posibilidades de integración.
De hecho, la Audiencia Nacional, a través del Juzgado Central de Instrucción nº 3 ha puesto en marcha distintas causas relacionadas con las actuaciones -omisiones- del Gobierno y la Delegación del Gobierno en Ceuta.
Esto refleja sucintamente la situación actual hasta ahora.
La otra posibilidad consiste en una acción que a su vez tiene alternativas. Una es seguir la resolución no vinculante del Parlamento Europeo de 17 de septiembre de 2026 que pide el retorno inmediato de las personas que entraron en Ceuta de forma irregular, incluidos los menores no acompañados. Solo quedarían en Ceuta aquellos migrantes irregulares cuyo estado de salud precisara que permanecieran para un tratamiento médico inaplazable.
Por otra parte, parece necesario que se acuerde con urgencia que la óptima capacidad técnica, investigadora y asistencial del Hospital Universitario de Ceuta se vea reflejada en el Programa Salud de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Hay que tener en cuenta que no hay que crear nada nuevo, pues Aecid ya viene llevando a cabo distintas actividades en Marruecos, pero sí de pensar en maximizar la eficiencia de la cooperación sanitaria española, adaptándola a los cambios de situación y del paradigma en que se viene desarrollando.
Concretamente, en términos generales se puede decir que los servicios nacionales de salud no han cumplido suficientemente las metas del extinto programa de la OMS Salud para Todos 2000.
En la actualidad, la OMS está empeñada en llevar a cabo la Estrategia mundial de salud 2025-2028 y en lograr la cobertura sanitaria universal, que es uno de los principales “objetivos de desarrollo sostenible” de Naciones Unidas para el 2030. Pues bien, Marruecos está avanzando notablemente en el objetivo de la atención sanitaria universal. Así, a través de la Ley marco nº 6-22 ha fusionado los programas anteriores y más reducidos de atención sanitaria de la población en uno llamado AMO – Tadamon, que está gestionado por la Caja Nacional de la Seguridad Social y aspira a lograr la cobertura de toda la población.
Sobre los logros alcanzados basta decir que en 2006 se consiguió que 3,5 millones de marroquíes tuvieran por primera vez un seguro de salud. Pues bien, el programa AMO –Tadamon en 2024 ya daba cobertura a unos 11 millones de beneficiarios.
Esta reforma del sistema de atención sanitaria de Marruecos ha reparado, entre enero de 2024 y diciembre de 2025, 200 centros de atención primaria y está decidida a ampliar el número de efectivos de personal de todos los niveles de la atención médico quirúrgica y sanitaria.
Para ello Marruecos cuenta con 14 facultades o escuelas de medicina sumando los centros públicos y los privados.
Pero si bien es cierto que en las principales ciudades y zonas económicas del país ya existen suficientes recursos asistenciales, en otras zonas más deprimidas del interior hay pocos centros y los que hay no están suficientemente equipados ni dotados en materia de personal.
Como en ellos el personal que hay tiene unas condiciones económicas muy básicas y pocas expectativas de mejora, parte de ese personal procura trasladarse a las grandes ciudades de Marruecos, o, por ejemplo, a Europa.
Por su parte Ceuta es una ciudad española situada en la península tingitana, de 19,87 km² de extensión. Su población, según el censo, es de unas 84.000 personas. Esto supone una densidad demográfica muy alta, de unos 4.238 habitantes por Km2, y es obvio que esta alta densidad poblacional no facilita la llegada de nuevos habitantes estables a esta zona.
Por lo que respecta a los servicios de salud, los recursos médico asistenciales de Ceuta se encuentran detallados en el Portal del Área Sanitaria de Ceuta www.ingesa.sanidad.gob.es
Entre estos hay que destacar el complejo del Hospital Universitario de Ceuta, que está en una superficie de 30.000 metros cuadrados, de los cuales 8.000 corresponden a la edificación. Dispone de 250 camas instaladas, de las que el 25% se encuentran en habitaciones individuales.
Cuenta con seis quirófanos y tres paritorios. Tiene 37 locales de consultas externas y 10 puestos de hospital de día, así como 11 gabinetes de exploraciones especiales. Tiene una plantilla de más de 1.000 profesionales, entre personal médico, de enfermería y administrativo.
En la actual crisis sanitaria que vive Ceuta por la invasión de varios miles de migrantes, el 31 de julio de 2026, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) activó el nivel 1 del Plan de Catástrofes de este hospital.
Con la activación de este nivel los servicios asistenciales de Ceuta están siendo capaces de responder con gran esfuerzo humano, pero con eficacia, a las nuevas demandas asistenciales, que se suman a las habituales. Pero los planes de catástrofes como éste están concebidos para situaciones de corta duración y si se prolongan conducen a disfunciones por agotamiento e imposibilidad de, además de cubrir las emergencias, poder realizar un buen seguimiento de las dolencias de los pacientes crónicos, de las listas de espera y de la medicina preventiva.
Ceuta es una ciudad española cuyos residentes, sus edificios administrativos, sus centros sanitarios, sus empresas y negocios, sus cuarteles, sus parques, escuelas y sus instalaciones portuarias se encuentran actualmente en tan difícil situación que requiere un plan de recuperación urgente; y también otro de control y regulación de los movimientos migratorios en origen.
Así se verán protegidos los derechos -y deberes- tanto de los migrantes legales como los de los residentes, el orden público, la paz social y la seguridad en sus calles, que son predeterminantes de las garantías en un Estado de Derecho.
Por otra parte, Ceuta no sólo estaba siendo una ciudad próspera, sino que con su capacidad e incluso en las circunstancias actuales de absorber la invasión está demostrando su vitalidad, ahora comprometida.
La misión natural de las autoridades en Ceuta no es sólo dar bienestar y prosperidad a sus habitantes, sino la de ser un enclave central en la colaboración sanitaria española con Marruecos.
Colaboración que IFS no puede más que mencionar, pues tiene que decidirse y acordarse en sus detalles por las autoridades de los dos Reinos, pero en cualquier caso tendrá, sin duda, las facetas siguientes:
- Formación avanzada de personal sanitario marroquí.
- Contribución del Hospital Universitario de Ceuta al desarrollo de la telemedicina en Marruecos.
- Contribución al desarrollo en Marruecos de la teleasistencia a personas no necesariamente enfermas, pero sí necesitadas de ayuda.
- Apoyo de iniciativas de plataformas de inteligencia artificial para automatizar tareas de documentación, archivo y recuperación de datos y documentos clínicos y textos administrativos y económicos.
- Desarrollo de métodos para combatir, detectar y evitar los efectos de la ciberdelincuencia.
- Y además potenciar el desarrollo de medicamentos, de pruebas funcionales y de dispositivos e instrumental médico quirúrgico.
En síntesis, que Ceuta puede contribuir a que el potencial humano de Marruecos, al menos en el campo de la atención médico quirúrgica, de la enfermería y de la tecnología sanitaria, se perfeccionen en el Hospital Universitario de esa ciudad.
Por descontado que Ceuta, aun invadida, no negará su ayuda a Marruecos, pero con la ocupación va a verse muy limitada en sus posibilidades reales de cooperación y colaboración con el país vecino.
En Madrid, a 10 de octubre de 2026
Iñigo Barreda Cabanillas
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